1930

Esa tarde se pintó de gala en el pueblo, la gente se volcó a la calle con esa inocencia infinita, algo que extraño también, tanto tiempo ha pasado…pero bueh!, le decía deje el catre sin cerrar para ver el bando general; llegaba el circo de los hermanos Gani.
Era la primera vez que atestiguaba semejante fasto, al frente un señor gordo tiraba bonos* con forma de billetes; unos jinetes, Los Caballeros Mongoles, treinta o cuarenta tipos que metían miedo con esa pinta; Rosita la trapecista con sus hermanos saludaban desde un carromato tirado por cuatro percherones; Carmelo y Aideth que hacían su saludo montados en monociclos; una tropilla de camellos; un búfalo; los trapecista y detras cinco jaulones con leones africanos y tigres, custodiados por muchachos con uniformes de soldados austriacos y cuando uno pensaba que ya no podía haber nada interesante llegaba una troupe de payasos y los doce elefantes.
Todo bien compactado por la banda de música del Circo; treinta músicos muy bien vestidos que llevaban a nuestros atónitos oidos galopas, foxtrots y varias piezas de jazz, para que me olvido de Mister Raulinho y su impresionante chimpancé… tanto me impactó la vista de esa magnífica caravana que por atrás de ellos y junto a algunos amiguitos los seguimos hasta el Parque Aguirre.
Todo Santiago del Estero sabía que había llegado el espectáculo.
Como habrá sido la novedad que esa tarde no fuimos a escuchar la radio en la casa de don Ramendo, que tenía una Piedra de Galena que captaba clarito las emisoras de Buenos Aires. El circo llegó a la ciudad.
Los obreros circences clavaban estacas, otros distribuían los cuadrados* y los redondos*, otros cargaban los cujes* y los guarda pooles* ante el grito de los tres capataces que no dejaban ni un minuto de apurar la mano de los peones por horas:»Vamos muchachos!; Si el circo no está para el viernes con que les pagamos?! Neike! Neike!.
A las dos horas de estar mirando azorado la distribución de las jaulas y carromatos, el constante bajar de los marros* a la cabeza de las grandes estacas de madera con ese gran anillo de metal en la punta, la carpa fue izada y crecía lenta como una flor en el ocaso. Al volver a mi casa les conté a mis padres todo aquello y al notar mi entusiasmo permitieron que en el debut vendiera caramelos con un trajecito que me prestaron, era otro tiempo señor, don Velázquez uno de los que manejaban los vendedores me felicitó por las ventas y ese día llevé seis pesos a casa, en ese tiempo era un dineral y a los dos meses «de impresionante éxito en esta ciudad» el circo se iba a Córdoba, yo le pedí a don Velázquez que fuera a casa a pedirle a mis padres que permitieran que me fuera con ese mundo para el que yo había nacido sin duda. Y así fue. Yo tenía doce o trece años y en casa eramos ocho hermanos, hoy entiendo que a pesar de las lágrimas en la despedida fue un alivio que uno de nosotros tuviera un trabajo seguro aunque lejos del hogar. Y así me fui.
L.G.B.

(vocabulario)
Bando General:marcha que se hacía en las ciudades para promocionar el circo antes del advenimiento de los mass media
Bonos: papelitos con la publicidad del espectáculo y la ubicación del circo
Cuadrados: lona o lienzo que formaba los costados de la carpa
Redondos: lienzos o lonas triangulares que se añade a los cuadrados y completan el circo
Marro: mazo, martillo gigante usado para clavar estacas
Mastros:en esta narración no se ven pero son los palos mayores de un circo
Guarda Poole: segundo en tamaño sostienen la lona
Cujes: palos menores que están al costado contra los ruedos y atados a la estaca