El Gobierno apuesta a que las paritarias sean “razonables” y sin cláusula gatillo

Aunque hubo fines de semana donde se trabajó tanto en Casa Rosada como en la residencia de Olivos, en el Gobierno prefieren contar solo los días hábiles de la gestión. Sin feriados ni asuetos, la cuenta da 19. Así justifican algunas resoluciones postergadas mientras enumeran las medidas tomadas para frenar la inflación, desde el congelamiento de tarifas (al que prefieren no llamar como tal para no dar señales que desincentiven la inversión) hasta el freno a los peajes y combustibles.

En forma paralela, esta semana se lanzaron los nuevos Precios Cuidados con 310 productos para ser tomados como referencia y una batería de políticas sociales, como el bono de fin de año, la tarjeta alimentaria y el aumento salarial de $4.000 a cuenta de futuras paritarias para trabajadores privados. En cambio, aún no se oficializó el decreto para otorgarles el mismo monto de suma fija para los estatales que perciben haberes de hasta $60.000.

En ese marco, y dentro del plazo que se dio el propio Gobierno para ordenar y contener la macroeconomía, hay especial atención en las futuras discusiones salariales. El argumento es ponerle un límite a la carrera desenfrenada de precios, salarios y tarifas. En despachos oficiales hablan de “racionalidad”, sustantivo clave en esta etapa inicial y en la previa a las negociaciones de la deuda. Esa racionalidad es la que se pide a los empresarios, tanto a los formadores de precios como a los empleadores que tendrán que sentarse con los representantes sindicales. Y a los sindicalistas, la mayoría de ellos de origen peronista, les pidieron y les pedirán las misma racionalidad. En eso están varios ministerios, con la línea que baja Presidencia y también el Ministerio de Trabajo, con Claudio Moroni a la cabeza.

Lo planteó en campaña Alberto Fernández a gran parte de los referentes de la CGT. La conversación se repitió después de ganar las elecciones. Pacto social mediante, hubo un principio de acuerdo en el que no comulga Hugo Moyano a pesar de los esfuerzos de todos aquellos que conversan con el camionero, desde Sergio Massa, que le armó un asado en su casa de Rincón de Milberg para conversar sobre la unidad del sindicalismo con los ministros Claudio Moroni y el de Transporte, Mario Meoni.