Un gesto para poner fin a la grieta

Como antesala del acto de traspaso de poder que ocurrirá el martes, Mauricio Macri y Alberto Fernández participaron de la misa «por la unidad y la paz» que celebró la Iglesia en Luján.

El presidente saliente y el mandatario entrante estuvieron en primera fila de la Basílica y escucharon la homilía del arzobispo Eduardo Scheinig. Macri y Fernández no se mostraban juntos desde el 28 de octubre, el día después de la elección general, cuando se reunieron en la Casa Rosada.

Los acompañaron los principales ministros del actual y del futuro Gobierno. Al lado del próximo jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, estuvo Roberto Lavagna en un lugar preferencial, un gesto de Alberto Fernández que dijo mucho.

«No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros de que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo, y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz», dijo Scheinig.

Asimismo, en un contundente mensaje anti grieta, el arzobispo de Luján-Mercedes destacó: «Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria. La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común».

En el momento de la misa que Ojea invitó a los feligreses a «darse la paz», Macri y Fernández primero le dieron un beso a sus parejas y luego se abrazaron entre ellos, dando lugar a una foto inédita durante la transición. También hubo saludos cruzados entre los principales integrantes de ambos equipos.
Como antesala del acto de traspaso de poder que ocurrirá el martes, Mauricio Macri y Alberto Fernández participaron de la misa «por la unidad y la paz» que celebró la Iglesia en Luján.

El presidente saliente y el mandatario entrante estuvieron en primera fila de la Basílica y escucharon la homilía del arzobispo Eduardo Scheinig. Macri y Fernández no se mostraban juntos desde el 28 de octubre, el día después de la elección general, cuando se reunieron en la Casa Rosada.

Los acompañaron los principales ministros del actual y del futuro Gobierno. Al lado del próximo jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, estuvo Roberto Lavagna en un lugar preferencial, un gesto de Alberto Fernández que dijo mucho.

«No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros de que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo, y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz», dijo Scheinig.

Asimismo, en un contundente mensaje anti grieta, el arzobispo de Luján-Mercedes destacó: «Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria. La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común».

En el momento de la misa que Ojea invitó a los feligreses a «darse la paz», Macri y Fernández primero le dieron un beso a sus parejas y luego se abrazaron entre ellos, dando lugar a una foto inédita durante la transición. También hubo saludos cruzados entre los principales integrantes de ambos equipos.

La convocatoria fue realizada por el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, y Scheinig, con la intención de «rezar por la patria en el Día de la Inmaculada Concepción».

Después de la misa, el presidente entrante, Alberto Fernández, se acercó al público, saludó a varios de los presentes e indicó que la clave para alcanzar la unión es el respeto. En declaraciones a la prensa, el compañero de fórmula de Cristina Kirchner dijo que hay que «respetarse», que eso es lo importante, y no tanto «pensar igual».

Asimismo, afirmó que «llegó el momento de estar juntos para siempre». Abordado por periodistas a la salida de la ceremonia, Fernández sostuvo que la Iglesia hizo «un enorme esfuerzo para unir a los argentinos» desde la llegada del papa Francisco.

«Fue una misa muy emotiva y muy linda. Es una aprendizaje para todos los argentinos, llegó la hora de estar juntos para siempre», sostuvo Fernández y agregó: «Debemos respetarnos, el secreto es respetarnos, no pensar igual», dijo.

«Se los invitó a todos. Algunos confirmaron y otros no. Como el caso de Cristina», confió una fuente eclesiástica. Entre los funcionarios del Gabinete saliente estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los ministros de Justicia, Germán Garavano; de Seguridad, Patricia Bullrich; de Hacienda, Hernán Lacunza, de Interior, Rogelio Frigerio; y el canciller Jorge Faurie, entre otros.

Del próximo gobierno, concurrieron muchas de las figuras que Fernández presentó el viernes como parte de su equipo, como Santiago Cafiero (jefe de Gabinete), Daniel Arroyo (designado ministro de Desarrollo Social), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Marcela Losardo (Justicia), Nicolás Trotta (Educación), Mario Meoni (Transporte) y Felipe Solá (canciller). También participaron Gustavo Béliz, futuro secretario de Planeamiento Estratégico, y los legisladores Jorge Taiana y Eduardo Valdés.

No participaron de la reunión la vicepresidenta electa, Cristina Kirchner, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, ni su sucesor, Axel Kicillof, como tampoco el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.