La historia de los chicos que salieron a caballo hacia la Feria de la Ciencia conmovió al Gobernador y a Macri

La historia de los alumnos que debieron salir a caballo desde el paraje Campo del Cisne para poder llegar a la Feria de Ciencia y Tecnología que comenzó ayer en el Nodo, conmovió a todos. Prueba de ello es que el gobernador de la provincia, doctor Gerardo Zamora haya expresado su deseo de conocerlos, y que el mismísimo presidente de la Nación, Mauricio Macri, quiera contactarse con ellos.

Y todo ello llenó de emoción tanto a los alumnos de 3º, 4º y 5º años del Agrupamiento 86008, con sede en la localidad de Campo del Cisne, departamento Quebrachos, como los profesores que acompañan a los chicos en su visita a nuestra ciudad.

“Con el profesor no paramos de lagrimear por la repercusión que ha tenido todo esto. No lo esperábamos. Fue una foto que se subió a un estado de whatsapp; un muchacho de Ojo de Agua la hizo viral y nos hizo sentir muy bien, pero nos deja atónitos y muy emocionados”, confesó  el profesor Gustavo Bizzari, uno de los docentes que acompaña a los chicos.

Y no era para menos la sorpresa, porque los adolescentes de pronto se vieron protagonistas de los medios de difusión y reconocidos por las autoridades, tras haber sido protagonistas de un hecho que les resulta cotidiano, como cubrir distancias montados a caballo, porque los caminos se tornan intransitables cuando llueve mucho.

El profesor Gustavo habló del significado que tuvo todo para los chicos, pues “de tener una cotidianeidad muy común, muy básica, de pronto, en un día y medio, que hayan tenido esta notoriedad, los emociona mucho”.

Con EL LIBERAL

“Al diario EL LIBERAL lo conocieron cuando nosotros empezamos a llevar diarios para sacar información, y lo usamos mucho, y de pronto que les hagan una entrevista; verse protagonistas en las páginas de EL LIBERAL; que el Presidente de la Nación quiera comunicarse con ellos y el gobernador que los quiera conocer, para ellos es una trompada de emociones, una tras otra”, comentó el docente visiblemente emocionado.

Y el ver a los chicos felices, los llena de orgullo, porque “verlos a ellos, con los que estamos diariamente y les conocemos la cara, los humores, los gestos, cuando están bien, cuando están mal, cuando les pasa algo, y ahora los vemos con una cara que jamás la vimos, de satisfacción, de orgullo. Es una enseñanza que supera a un montón de cosas”.

Junto con los estudiantes viajaron a esta ciudad los profesores Gustavo Bizzari, Daniel Peralta, Ángel Sánchez, Alejandra Villalba y Marita Córdoba, coordinadora pedagógica.

Campo del Cisne es un paraje de aproximadamente 500 habitantes, pero muy desparramados, entre vecinos hay distancias de uno, dos o tres kilómetros. Es una zona muy agreste, salitrosa.

Los chicos tuvieron que hacer un trayecto de 25 kilómetros a caballo hasta donde se encontraron con los profesores que los llevaron hasta Ojo de Agua, desde allí recién emprendieron el viaje a Santiago. De Ojo de Agua a Campo del Cisne hay 87 kilómetros, por camino de tierra.

“Los chicos son de familias humildes, como son todas las familias de la zona rural de Santiago, que se dedican a la cría de ganado menor, nada de agricultura debido a lo difícil del terreno. Crían cabritos y alguna que otra vaca. Los padres en temporada de cosecha se van. Esa es la vida que llevan allá”, contó el profesor Bizzari.

Llegaron con 3 proyectos

Los chicos del Agrupamiento 86008 llegaron con tres proyectos a esta Feria de las Ciencias.

Uno es el denominado “Celeste verde” que es una investigación social desde el espacio curricular Formación Ética y Ciudadana, sobre la legalización y despenalización del aborto y todo el debate que se produjo a nivel nacional. “Lo que buscamos es saber cuál es la postura del lugar donde vivimos, Campo del Cisne, y sus zonas aledañas, y saber cuál es la mirada general que se tiene sobre el aborto”, explicó Gustavo.

El otro es sobre el uso sustentable del cardón seco, desde el espacio Tecnología de los materiales, con el fin de darle un aprovechamiento y generar una ayuda económica más para aquellos que les interese hacer artesanías. Fabricaron una mesa matera, veladores, una cortina, un revistero, bancos y una vinoteca, entre otras cosa.

El otro proyecto es un purificador y pasteurizador del agua, para el que utilizaron cosas que sobran en la casa, como un bidón de agua de 20 litros, un calefón eléctrico en desuso, al que le adaptaron resistencias de 12 volts, porque en el campo se usa la pantalla solar.

“Buscamos solucionar problemas en el contexto que vivimos. Vivir en la ruralidad es muy difícil. Hay cosas que son naturales para los que vivimos en la ciudad, pero en la ruralidad se deben generar situaciones para lograr resultados. Y lo que buscamos es que esas soluciones sean más fáciles y prácticas, y con cosas que se pueden conseguir en el campo”, indicó el docente.