Duhalde pasó de la euforia al enojo en su pelea por el segundo puesto

 
 
Eduardo Duhalde imaginó durante varias horas que antes de la medianoche sería dueño del segundo festejo de la noche, pero a las 22.30 cuando subió al escenario montado en un local de Palermo, admitió que no podía garantizar el puesto que había planeado celebrar.

No es serio hacer una evaluación porque no las tenemos. No sabemos cómo salió la elección. A los bunker de campaña sólo llegan las buenas noticias”, les dijo al puñado de candidatos y militantes que lo aguardaba desde las seis de la tarde, en un clima distendido, sin cánticos, aplausos o banderas.

Ante ellos, Duhalde tomó el riesgo de volver a definir la primaria como “una semifinal” de la oposición. “La gente va a votar en forma cuasi masiva a aquellos que estén primeros de la oposición”, confió.

Vamos a esperar. Las noticias que tenemos son alentadoras. Esperemos salir segundos con diferencia. Ahí esteremos dándole un susto a la presidenta en octubre”, alentó.

Pero reconoció que el primer puesto no tenía discusión. “Ha hecho una muy buena elección del oficialismo, creo que vamos a estar claramente en la segunda vuelta”.

Por la tarde los dirigentes que circulaban por el bunker blanqueaban dos deseos: llegar segundos y alcanzar los 25 puntos. La única boca de urna que llegó desde el centro de cómputos hablaba de un 42 a 21, con Cristina arriba. “El tema es la diferencia”, repetían los duhaldistas.

La principal esperanza estaba en el sondeo de la provincia de Buenos Aires que recién comenzó pasadas las 21 horas. Y el festejo por la buena elección en Capital Federal contrastaba con las dudas por flojas performances en el interior, eclipsado en algunos casos por Adolfo Rodríguez Saá. El puntano, por ejemplo, le quitó votos en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán, que le hubieran garantizado un segundo puesto.

Los primeros en llegar fueron Eduardo Amadeo y Claudia Rucci, integrantes de la fórmula bonaerense, rivales de Daniel Scioli y Francisco De Narváez. “No tenemos datos, pero estamos segundos”, repetían todos, sin identificar bien de dónde salían datos.

Antonio Arcuri y Carlos Brown eran otros de los históricos duhaldistas que buscaban respuestas. El resto de los candidatos distritales esperó en un amplio salón del segundo piso, que nunca dejó de estar semivacío. Hasta los mozos preferían abastecer de comida y bebidas a los periodistas que esperaban a Duhalde un piso más arriba.

Cuando Cristina  habló y Ricardo Alfonsín se definió segundo, Duhalde tuvo que aparecer a explicar que no todo estaba perdido. Pero no cambió los objetivos ni el discurso.

“El resultado electoral no va a modificar ni n ápice mis convicciones. Soy peronista de Juan y Eva Perón. Estoy convencido en la hermandad como una revolución en si misma”, afirmó desde el escenario.

Tal vez sentido por la derrota en el Gran Buenos Aires, donde supo monopolizar votos hace más de una década, se animó a una promesa: “No voy a quita los planes sociales. He presentado un proyecto de renta básica ciudadana, igual que el que votó Lula en Brasil”, sorprendió.

Además de Das Neves y su esposa Hilda González de Duhalde, lo a acompañaron en el escenario Amadeo, Rucci, Gerónimo Venegas, Graciela Camaño y Hugo Quintana. Todos se fueron de inmediato, a esperar mejor suerte.